Cuando nacemos empieza
nuestra educación. A la edad de 2 años no enseñan a decir “mamá”, “papá” o
cualquier otra palabra relativamente fácil para un bebé como “tata” y “baba”,
aunque ahora que lo pienso a ningún bebé en la actualidad le enseñan estas
últimas ¿se estarán volviendo más inteligentes las nuevas generaciones o yo ya
venía con “errores de fábrica”?. Bueno ya le preguntaré a mis padres más tarde.
Entre los 3 y 4 años nos
empiezan a comprar juguetes que ya no estimulan nuestras habilidades físicas y
motrices sino que por el contrario es para “divertirnos” ¿pero qué tan cierto
es esto? Porque obviamente uno a esa edad no analiza nada, si a mucho se
respira por sí mismo ¡y eso que por instinto!
Pero a los 15 más o menos
empezamos a analizar TODO o por lo menos la mayoría de nosotros, y nos damos
cuenta que esos juguetitos nos afectan y que no simplemente nos lo dieron para
pasar un buen rato. En mi caso por ser mujer veo un gran problema [frunce el
ceño], nos regalan “cocinitas”, “platos”, “vajillas completas de té”, “bebés
con biberones” y demás chingaderas, hasta tienen el descaro de darnos pequeñas
escobas y recogedores ¡como si estuvieran formando ejércitos de empleadas!
Y ni modo de decir que
tenemos a la Barbie de aliada porque aunque la rubia tenga 1.001 empleos su
vida amorosa no es la mejor, no más vean al Ken, es prácticamente el marido y
va de visita a una casa de la que él debería ser dueño!, de la mitad como
mínimo! Pero ¡NO!, la casa es de la Barbie, el coche y hasta el perro y él ¿qué
tiene? ¡Nada! ¿Qué le verá? Si es un pobre arrancado, y mantenido tras de eso.
Tal vez sea lo que oculta
más al sur, en sus pantalones. No lo creo, porque cuando se le bajan los
pantalones no tiene la gran cosa o mejor dicho ¡no tiene nada! Ahora que lo veo
mejor, pienso que nos están preparando para ser conformistas cuando todos nos
dicen que debemos casarnos con un tipo rico ¡y mejor si le quedan unos cuantos
meses de vida y no tiene ningún familiar vivo!, porque no queremos pelear con
hijos y esposas legales o peor aún con hijos bastardos que ni ellos sabían de
la existencia de su padre. ¿Pero cómo hacerlo con estos primero años de
“educación”?.
¡Ahh! ¡Educación!, diríamos
que.....
[Este es parte de un
monólogo que escribí cuando estaba en 4 semestre como parte de un trabajo...]

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